Un final apropiado para una Triple Corona inesperada
En un año tan atípico como ha sido el 2020, una frase se hizo aún más certera: "lo único seguro en las carreras de caballos es que nada es seguro". La Triple Corona norteamericana es sin duda una prueba de ello.
Seguro que tendríamos el Kentucky Derby el primer sábado de mayo? La respuesta final fue no. La pandemia de COVID-19, alcanzando niveles preocupantes en el mes de marzo, fue la razón principal para la postergación de la Carrera de las Rosas. Las autoridades de Churchill Downs estimaron entonces que el primer sábado de septiembre era una opción razonable, más aún con el justifiacdo optimismo de que para ese momento sería viable presentar la histórica competencia con la asistencia de los aficionados en las tribunas, cosa que tampoco fue posible por el status de la emergencia de salud pública a raíz de la pandemia.
Seguro que se podían disputar las carreras de la Triple Corona en el mismo orden? No. Resultó imposible que Churchill Downs, Pimlico y Belmont Park pudieran acordar un cronograma que hubiese permitido al menos que el Derby, el Preakness y el Belmont se celebraran en la misma secuencia. Ante tal escenario, solamente se logró mantener una especie de status de las tres competencias como Triple Corona, a pesar de que el orden de las carreras y el tiempo entre las mismas fuera diferente a lo acostumbrado.
Se podía mantener la distancia del Belmont Stakes? No. Era demasiado cuesta arriba celebrar el Belmont Stakes en su distancia tradicional de milla y media, una vuelta completa al óvalo newyorkino. El Test de los Campeones no fue tal cosa para la mayoría, habiéndose disputado el Belmont en 1800 metros en dos codos.
Pero más allá de la organización de esta Triple Corona, los resultados del Kentucky Derby (G1) y el Preakness Stakes (G1) demostraron, efectivamente, que nada es seguro en las carreras de caballos.
Luego de sus convincentes victorias en el Belmont (G1) y el Travers (G1), Tiz the Law era el favorito casi unánime para la milla y un cuarto del Kentucky Derby (G1). No fueron muchos los que vieron la posibilidad de que el hijo de Constitution se perdiera en Churchill Downs. De igual manera, tampoco fueron muchos los que confiaron en Authentic luego de verlo ganar por nariz el Haskell (G1) en Monmouth Park. Sin embargo, el pupilo de Bob Baffert fue definitivamente otro caballo en el Derby, repeliendo y superando con solvencia al que fuera el favorito más grande de los últimos 30 años.
Authentic pasó de ser una sorpresa a ser el favorito de la mayoría en el Preakness. Todo apuntaba a que Bob Baffert se convertiría en el entrenador mayor ganador de esta competencia, y que además mantendría intacta su racha de ganadores del Derby y el Preakness, que hasta la fecha era de cinco (Silver Charm, Real Quiet, War Emblem, American Pharoah y Justify). Por su parte el miembro del Salón de la Fama John Velázquez parecía a las puertas de obtener su primera victoria en el Preakness, una competencia que le ha sido esquiva a lo largo de su extraordinaria carrera.
Pero nada es seguro en las carreras de caballos.
Luego de haber sido derrotada en las Kentucky Oaks (G1), Swiss Skydiver fue inscrita contra los machos en el Preakness (G1). A pesar de su brillante campaña, la pupila de Kenny McPeek tenía teóricamente en su contra el hecho de haber corrido ocho veces en 2020, cada una en hipódromos distintos (Tampa, Fair Grounds, Gulfstream, Oaklawn, Santa Anita, Keeneland, Saratoga y Churchill). Por otra parte, solo a última hora fue posible para McPeek contratar los servicios de Robby Albarado, quien sin conocer a la alazana asumió el importante compromiso. Sin embargo, la hija de Daredevil sacó a relucir una mezcla de clase y valentía para sostenerse en la delantera desde los 600 finales y mantener a raya a Authentic, que pese a los esfuerzos de Velázquez no pudo quebrar la formidable entereza de la potranca.
Solo queda esperar que todo regrese a la normalidad en 2021, si no es mucho pedir...

