A un año del escándalo aún no hay sentencia en el caso de Jason Servis y Jorge Navarro

Hace exactamente un año se produjo quizás el escándalo más severo y dañino ocurrido en la industria hípica estadounidense de la historia moderna, por lo menos. Tal día como hoy, 9 de marzo, las fuerzas federales procedieron a detener a un numeroso grupo de personas dedicadas a la hípica, acusado de la fabricación, distribución y administración de sustancias ilegales a Purasangres de Carrera en forma sistemática. En la lista de detenidos y acusados resaltan los nombres de dos entrenadores élite, Jason Servis y Jorge Navarro, quienes durante la temporada 2019 llegaron a producir conjuntamente alrededor de $18,000,000 en premios, alcanzando cerca de 400 triunfos. Por supuesto, todos esos éxitos quedaron en tela de juicio, más aún al sedimentarse la acusación con una altísima carga de evidencias.
Sin embargo, pasado un año, debido a la incidencia inevitable de la pandemia de la COVID-19, sin duda alguna, además de una multiplicidad de trabas tratando de evitar el juicio y de apelaciones ante el Tribunal encargado del caso, no se ha llegado a ninguna sentencia definitiva a la fecha. Pero, aún peor, existen sospechas que acciones similares a las investigadas continúan sucediendo, tal como lo ha expresado el Presidente del Jockey Club, Stuart Janney III, quien, en declaraciones a la prensa, afirmó: “Lamentablemente, continuamos viendo cosas que nos parecen sospechosas”. Esta situación ha generado en muchos sectores de la industria un sentimiento de rechazo y frustración, porque pareciera que no se ha aprendido lo suficiente como para mantener saludable a la actividad hípica.
De acuerdo a lo dicho por el directivo del Jockey Club, dicha asociación ha estado en contacto con una empresa líder de investigación privada, contratada por esta, que les ha estado informando que no se ha llegado aún al fondo de la cuestión, pues hay indicaciones que no sólo están implicados los acusados hasta ahora, sino que la fila de “cómplices” sería larga. “Quizás las personas implicadas están siendo más cuidadosas en la forma en que ejecutan la trampa, pero no veo evidencia de que esa gente haya dejado de realizar sus fechorías”, señaló Janney III en sus declaraciones a la prensa. Lo dicho, se ajusta a versiones provenientes de fuentes cercanas al caso, que refieren que las detenciones del año pasado no serían las únicas, señalando que hay otra acción similar en trámite, que se ha retrasado, principalmente, por la situación pandémica que ha obligado a centrar acciones en cuestiones prioritarias, por la gran incidencia de la COVID-19 en la cotidianidad.
“Los delincuentes iban y venían en el pasado, pero lo que hemos visto en la última década es que las trampas son cada vez más frecuentes incluso en los niveles más altos, llegando a afectar la actividad del Stud Book y la integridad de la cría”, advierte Janney III. “Esto está muy expandido y se ha hecho mucho más difícil su detección. Por muchas razones, aunque no en todas partes, pero si en demasiados lugares, el ente regulador se ha atrofiado o se ha vuelto irrelevante. No funciona. La gente debe colaborar con los investigadores y no obstaculizar su labor”, opinó el Presidente del Jockey Club.
Pese a que la pandemia obligó a la suspensión mayoritaria de las carreras, con el regreso de la actividad han aparecido de nuevo el tipo de resultados ciertamente anormales, que obligan a preguntarse cuáles serían las razones para que un ejemplar altere su comportamiento atlético de forma súbita. Podría ser la gran capacidad profesional de sus allegados, o tal vez un cambio de alimentación, ¿o será que es efecto de la aplicación de sustancias prohibidas o medicamentos ilegales? Después de lo expuesto públicamente, ya hace un año, la duda quedó sembrada en el colectivo y, si no se producen correctivos evidentes para el público en general, podría mantenerse en crecimiento en detrimento del prestigio de la actividad. “Es importante que hayan sido capturados por violar el marco regulatorio y que las sanciones puedan ser las más severas, pero esa gente debe ir a la cárcel. Lo que hicieron fue robar. No es un juego”, expresó Stuart Janney III, el Presidente del Jockey Club.
La situación ha provocado incluso que el premio de $10,000,000, obtenido por el Campeón Maximum Security (New Year’s Day) en la I Saudi Cup, en febrero del año pasado, aún no haya sido desembolsado por las autoridades hípicas de Arabia Saudita, a la espera de un veredicto que aclare si su entrenador (Servis) es culpable o inocente. De acuerdo a la acusación, la actividad de dopaje que realizaban Servis y Navarro data desde el año 2016. Desde entonces y hasta marzo de 2020, los dos entrenadores alcanzaron un combinado de 1282 triunfos y generaron premios por el orden de $52,000,000.


