Los criadores demandan al Jockey Club ante la Corte Federal por ponerle límite a los servicios de los Padrillos

Alegando “abuso de poder flagrante”, tres de los más importantes criaderos de Purasangres del país han presentado una demanda contra el Jockey Club ante la Corte Federal este martes, 23 de febrero, en protesta contra el límite máximo de ciento cuarenta yeguas preñadas por semental en una temporada de montas, que entró en vigencia desde la temporada pasada. Spendthrift Farm, Ashford Stud y Three Chimneys Farm argumentan que tal regla termina siendo una “restricción a la competencia” y una seria amenaza de quiebre de la naturaleza del libre mercado en el negocio de la Cría del Purasangre de Carreras.
El trío de criadores demandante aduce que la imposición del límite de servicios a los padrillos “no tiene un propósito legítimo ni una base científica”, añadiendo que los nueve representantes del Jockey Club que votaron a favor de adoptar la nueva regla, supuestamente, lo hicieron buscando satisfacer sus propios intereses, lo cual claramente dibuja un “conflicto de intereses”, contrariando así el propósito declarado de la organización de “facilitar la solvencia de la Cría del Purasangre de Carreras”.
La demanda, presentada en un tribunal del Distrito este de Kentucky (Lexington), menciona como acusados al Presidente de la Comisión de Carreras de Kentucky, Jonathan Rabinowitz, y al Director Ejecutivo de dicha Comisión de Carreras, Marc Guilfoil, argumentando que la Comisión de Carreras de Kentucky ha delegado ilegalmente poder al Jockey Club, señalando además que la nueva regla viola tanto la Constitución del Estado de Kentucky, como la Constitución nacional de los Estados Unidos, incluyendo, por supuesto, las leyes antimonopolio federal y estatal.
Se alega en la demanda que si, en el futuro próximo, el Jockey Club se niega a otorgar el registro oficial a los potros producidos por encima del límite máximo establecido, la Comisión de Carreras de Kentucky no permitirá a esos ejemplares participar en pruebas públicas, “eliminando efectivamente la viabilidad económica de dichos potros”. De tal manera, “el Jockey Club no estaría cumpliendo su función administrativa de identificar y registrar a los Purasangres nacidos en la temporada para la Comisión de Carreras de Kentucky, sino que, en cambio, estaría tomando sus propias decisiones, registrando o rechazando el registro a Purasangres reales, basándose en el criterio de sus administradores para aprobar o no las decisiones de cría tomadas por los propietarios de dichos ejemplares”.
La regla rechazada por los criadores se anunció el día siete de mayo pasado, con la aprobación de los delegados Barbara Banke, Michel O’Farrell Jr., Everett Dobson, C. Steven Duncker, Ian Highet, Stuart Janney, William Lear Jr., John Phillips y Vinnie Viola, aduciendo que se pretendía asegurar el grado de diversidad en la cría del Purasangre, decreciente de manera preocupante en los últimos años. Según diversas fuentes, existe un estudio que relaciona la disminución de la diversidad genética con la tendencia que se observó desde 1996, cuando los libros de servicios de los sementales comenzaron a superar la cifra de 100 yeguas madres por temporada.
En el comunicado presentado hoy por el grupo demandante se expone que: “La membresía del Jockey Club se concreta sólo por invitación, y la decisión fue tomada por sus delegados sin discusión ni votación en la Asamblea General Anual del Club”. Se afirma claramente, además, que los delegados votantes son propietarios o representantes de propietarios de diversas entidades de cría y de carreras que obtendrían beneficios por la restricción que sufrirán los dueños de yeguas al no poder acceder a los servicios de los sementales de su elección.
De acuerdo a la generalidad de las fuentes, el Presidente del Jockey Club, James Gagliano, señaló que la organización no hará ningún tipo de comentarios referentes al caso de la demanda.

