El clima: un desafío para el fin de semana del Preakness Stakes

La fiesta de dos días con motivo de las disputas del Black-Eyed Susan S. G2 y del Preakness Stakes G1 está preparada. No solo se trata del espectáculo de las carreras de caballos, más aún cuando hablamos -en el caso del Preakness- de una de las gemas de la Triple Corona norteamericana. El histórico hipódromo de Pimlico, en las afueras de la ciudad de Baltimore, Maryland, espera recibir a más de 120,000 aficionados solamente el sábado 21. En 2017, 140,327 personas se dieron cita en el recinto de carreras, con Cloud Computing alzándose con el triunfo en el Preakness.
Sin embargo, no será una tarea sencilla albergar a tantos espectadores este año.
El pronóstico del clima para la zona de Baltimore es bastante severo, con temperaturas que pueden alcanzar los 91 grados Fahrenheit (33 Centígrados) el viernes; y 97 grados Fahrenheit (37 Centígrados) el sábado. Las probablidades de lluvia son si se quiere escasas: 16% para el viernes y apenas un 8% para el sábado. No solamente el público asistente se pudiera ver afectado. Este nivel de calor es riesgoso para el purasangre de carreras, que da todo su esfuerzo al competir.
En este sentido, las autoridades de Pimlico están tomando las previsiones necesarias para evitar inconvenientes debido a la ola de calor extremo que se avecina. Ya se está trabajando en la instalación de un mayor número de estaciones de hidratación para los aficionados, y en la supervisión y verificación de tomas de agua para los ejemplares. Por otra parte, se está procediendo a la instalación en diversas áreas de ventiladores en número suficiente para atenuar en la medida de lo posible los efectos de las altas temperaturas.
Para los entrenadores, la situación climática representa igualmente una preocupación. Con un paddock relativamente pequeño, el proceso de ensillaje en las carreras previas al Preakness -cuyo ensillaje se lleva a cabo en el jardín interno de la pista- pudiera resultar problemático. No son pocos los caballos que reaccionan negativamente al stress previo a una competencia, más aún cuando las condiciones ambientales son extremas.
Esto no disminuye el optimismo de Pimlico en cuanto al éxito de las jornadas de viernes y sábado. Será interesante ver si el día del Preakness 147 rompe el record de jugada que se estableció el año pasado, cuando se apostaron $113.41 millones. Sin las restricciones sanitarias de 2020 y 2021, se estima muy probable un nuevo hito en los niveles de apuestas.

